Por insólito que suene, pareciera que Boca no quiere quedarse demasiado solo en la cima del campeonato.

Como si jugara al “atrápame si puedes”, el puntero se niega a escaparse cada vez que sus perseguidores trastabillan por el camino. Ayer desistió de aprovechar la gran mano que le dio Atlético al vencer a San Lorenzo en el Monumental. Dado el redondo 0-0 entre Newell’s y Estudiantes, los otros dos que amenazan más de cerca su liderazgo, el “Xeneize” tenía carta blanca para estirar a siete su ventaja como puntero y festejar unas Pascuas como es debido. Lo único que tenía que hacer era ajusticiar al flojo Patronato en La Bombonera, pero no lo hizo, quizás debido a la relajación inconsciente de quien sabe que será muy difícil que alguien le dé alcance, a pesar de que todavía quedan nueve fechas por disputarse.

Lo que en los planes del técnico Guilllermo Barros Schelotto debió haber sido un triunfo claro y sin complicaciones, terminó en un 1-1 que fue demasiado castigo para Boca y demasiado premio para Patronato.

Boca tuvo todo más o menos controlado durante 90 de los 94 minutos que duró el encuentro. Lo suyo no fue brillante ni mucho menos (extraña a Gago y a Centurión), aunque mereció haberse puesto en ventaja antes. Tuvo que esperar hasta antes del descanso, cuando Darío Benedetto estampó el 1-0 conectando de cabeza un buen centro de Frank Fabra.

En parte debido a la pobreza futbolística de los paranaenses, Boca nunca se apuró demasiado y hasta se dio el lujo de perderse de manera insólita lo que hubiera sido el 2-0: Cristian Pavón tuvo a Benedetto de un lado y a Junior Benítez del otro, totalmente solos para definir, pero prefirió hacer la individual. Gambeteó a dos, pero el arquero Bértoli le desvió el remate. Faltaban ocho minutos y Boca lo lamentaría un rato más tarde.

En tiempo cumplido, un centro frontal que parecía inofensivo terminó descolocando a la zaga central de Boca y permitiéndole a Damián Arce fusilar de frente a Agustín Rossi.

Aunque el punto le sirvió para quedar a cinco de distancia sobre la “Lepra”, Boca sintió los dos que dejó escapar en su propia cancha frente a un rival que en los papeles no tenía armas para angustiarlo. El domingo que viene, en Rafaela, tendrá la oportunidad de desquitarse.

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