Experimentar el amor, ser verdaderamente amado por otro ser humano, es el regalo más hermoso que se puede recibir. Es insustituible. Experimentar el amor, ser capaz de amar y de aceptar el amor es lo que nos distingue como seres humanos. Por ello vale la pena vivir. Todo lo demás que vivamos y experimentemos no podrá igualarse nunca a la experiencia del amor.

Para mí, el amor y la amistad son lo más importante en mi vida y si no están presentes me siento sola, vacía y sin ánimo. Donde mejor se vive y vibra el amor es en lo cotidiano, en el tono tierno de las palabras, en la caricia de una mano amiga, en la mirada comprensiva y en el oído atento que nos escucha. El amor llega al alma proponiendo ser integrado. El amor sale de lo más íntimo de la persona y es depositado en lo más íntimo del otro; nos permite estar abiertos a vivir experiencias que van más allá de lo imaginado y sentido anteriormente.

Para ser amados se tiene que amar y así encontrar el camino que nos una con las otras personas. Para amar no hay que hacer a un lado nuestro mayor tesoro, que es el valor de nosotros mismos, porque si lo olvidamos, entonces ¿qué tendremos para compartir? La búsqueda y el encuentro del amor es un esfuerzo diario. La capacidad de compadecernos de otras personas es una condición previa para la solidaridad e ir más allá de nuestros intereses abriéndonos paso para estar con quien necesite de nuestro apoyo.

A veces, el camino a los más cercanos es el más difícil, pues por ocuparnos de “tiempo completo”  en el ámbito político, en mejorar el medio ambiente o a sectores marginados de la sociedad, descuidamos nuestra persona y a nuestro hogar, notándose el desasosiego, ausencia, cordialidad, atención y compromiso con los nuestros. Hay que priorizar, jerarquizar y administrar nuestro tiempo y energía.

Tiene gran valor hacer algo desinteresadamente y amorosamente por nuestro prójimo, ya que satisface un anhelo que está en lo más hondo de nuestro ser y nos regala un profundo sentimiento de contento y realización dándole sentido a nuestra vida, por eso URGE dar y recibir amor.

¡CONSTRUYAMOS UN MUNDO MEJOR!

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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